Basta de mentiras sobre el socialismo. 1ª parte

EL RETORNO DE CARLOS MARX-1

La Sexta-Noticias difundió el 30 de octubre esta noticia singular: “El arzobispo (católico) de Munich y Freising, Reinhard Marx, se ha convertido en el representante de Karl Marx dentro del mundo católico tras escribir un libro titulado El Capital, en el que carga con dureza contra el capitalismo salvaje, al que culpa de todos los males de este mundo”. El País, por su parte, publicó, el domingo 3 de noviembre del 2008, un artículo de opinión de Angel Rupérez con el título: “El retorno de Marx” y el pasado 13 de diciembre, Reyes Mate, nos repite de nuevo en El Periódico, que Marx vuelve a estar de moda. ¿Qué ha pasado en estos diez años para que Marx cobre de nuevo actualidad?

Todo el mundo se pregunta ¿cómo pudieron causar las hipotecas basura la crisis financiera mundial de tales dimensiones? ¿Cómo es posible que grandes bancos, aseguradoras y financieros hayan podido desplomarse como un castillo de naipes? Nadie tiene una respuesta convincente dentro del capitalismo, por ello se recurre a Marx que fue el primero en analizar el funcionamiento de los mecanismos internos del capitalismo y el primero en anunciar su fin tras una de sus numerosas y continuas crisis. Es verosímil que ese fin no esté aún a la vuelta de la esquina, pero sí es posible que el fracaso del sistema capitalista financiero, según lo han reconocido el presidente francés Sarkozy y el premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz, sea el principio de ese fin. La crisis financiera actual está sirviendo de viento fresco que limpia el polvo acumulado sobre la figura de Marx y gracias a la crisis podemos volver a descubrir el alcance de su pensamiento.


1.- El dios del beneficio

En el mercado capitalista –dice Marx en El Capital- las mercancías no tienen ya sólo el valor de uso por el que, mediante su intercambio, se satisfacen las necesidades humanas, sino que buscan, sobre todo, el valor de cambio por el que deben siempre obtener un aumento de valor o plusvalía, convirtiéndose entonces en capital y a su poseedor en capitalista. Para él, es éste el principio voraz del capitalismo que le incita de continuo a cualquier forma de abuso con tal de hacer valer este aspecto esencial del beneficio por encima de todo. “La fórmula general del capital, tal como se manifiesta en la circulación, es: comprar para vender más caro” (El Capital, l. 1). Y bellamente nos lo dice Beltolt Brecht en su “Manifiesto comunista en verso”.

“No está destinada la casa a ser habitada,

Ni el paño a vestir, ni el pan está destinado sólo a ser comido:

Debe aportar ganancias….

Deben realizar más en la mesa de trabajo

Que sólo alimentar, vestir y alojar al hombre y a los suyos,

Si es que ha de haber beneficios

Y entonces lana y trigo, café y frutas y pescados y cerdos

¡todo ello sacrificado en el fuego, para ablandar al dios del beneficio!

La codicia de la rentabilidad, expresada en dinero, es el ídolo absoluto de los capitalistas de ayer y de hoy, que pretenderán siempre multiplicarlo por medio del engaño y la mentira. Marx, en los Escritos económicos filosóficos de 1844, llama al dinero “fuerza creadora” y “deidad visible” que se encarga de trocar todas las cualidades naturales y humanas en lo contrario de lo que son, haciendo reinar la confusión e inversión general de las cosas. “Lo que puedo hacer mío con dinero, lo que puedo pagar, lo que puedo comprar con dinero eso soy yo. Las cualidades del dinero son mis propias cualidades”. “El dinero convierte la lealtad en felonía, el amor en odio y el odio en amor, al siervo en señor y al señor en siervo, a la estupidez en talento y al talento en estupidez”. Es lo que hemos visto en el último escándalo financiero de Wall Street, causado por el financiero Bernad L.Madoff. Al igual que el banco de inversión Lehman Brothers, Madoff, ofrecía a los inversores financieros beneficios del 12% anual, que sextuplicaban las ganancias de la Bolsa. Esta codicia y ansia de beneficios, altos y rápidos, cegó y trastocó la sensatez no sólo de los inversores privados sino también de respetables (¡!) bancos mundiales: al BNP Paris, al HBSC, a Fortis y, en España la de los todopoderosos Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa (Ver Publico, 21 de diciembre 2008).

El préstamo de dinero con interés siempre se llamó usura, prohibida tanto por la Iglesia católica como por otras religiones, pero ¿será también ilícito obtener un beneficio por la venta de una mercancía? El panadero o tendero de la esquina ¿no podrá obtener un beneficio en la venta de sus mercancías? Marx demuestra que el beneficio en una economía mercantil simple será legítimo, pero no lo será en la economía mercantil capitalista. Marx no reprueba toda economía de mercado, sino la del mercado capitalista ¿Por qué? Porque, en la primera, los pequeños productores venden sus mercancías para obtener dinero con que comprar nuevas mercancías. Ellos no tienen otro objetivo que satisfacer sus necesidades, es decir, comprar otras mercancías con el precio de venta de las suyas. Si obtienen un beneficio será por la ley de la oferta y demanda. No ocurre lo mismo en la economía del mercado capitalista. En ella se trata de tener dinero que permita comprar mercancías que, al venderlas, se obtenga más dinero, es decir, la ganancia o plusvalía. Ahora bien ¿De dónde procede esta ganancia capitalista? Y ¿por qué la condena Marx? La respuesta a esta pregunta supuso para Marx poner al descubierto el meollo de la economía capitalista y su aportación más original. Lo veremos en otro número.

Antonio Moreno de la Fuente

Agrupación Macarena

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